Un mural pintado en inmediaciones de la residencia del expresidente Álvaro Uribe Vélez en Llanogrande, Rionegro, provocó una fuerte confrontación política y reavivó el debate nacional sobre memoria histórica, libertad de expresión y polarización electoral. La intervención artística hacía referencia a las víctimas de los llamados “falsos positivos” y fue impulsada por organizaciones sociales y simpatizantes del Pacto Histórico.
EL MURAL QUE GENERÓ LA POLÉMICA
La frase hacía referencia a las víctimas de ejecuciones extrajudiciales
El hecho ocurrió en un puente cercano a la vivienda del exmandatario en el sector de Llanogrande, donde un grupo de personas pintó la frase: “7.837 almas que no te dejarán dormir”.
La cifra hace referencia al número de casos de ejecuciones extrajudiciales documentados por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), conocidos en Colombia como “falsos positivos”.
La actividad fue liderada por Hernán Muriel, representante electo a la Cámara por Antioquia, junto a colectivos sociales, víctimas y defensores de derechos humanos. Según los organizadores, la acción buscaba ser un acto de “pedagogía de memoria histórica”.
URIBE LLEGÓ AL LUGAR Y BORRÓ EL MURAL
El expresidente suspendió su agenda política
Tras enterarse de lo ocurrido, Álvaro Uribe Vélez suspendió actividades políticas en Medellín y se desplazó hasta el lugar para cubrir el mural con pintura blanca junto a varios simpatizantes del Centro Democrático.
El exmandatario calificó el hecho como una provocación contra su familia y aseguró que la situación pudo generar hechos de violencia.

Además, denunció que durante el altercado una persona habría portado un arma blanca y señaló directamente al senador y candidato presidencial Iván Cepeda de estar detrás de la actividad, aunque hasta el momento no se han presentado pruebas oficiales que respalden esas acusaciones.
PETRO DEFENDIÓ LA EXPRESIÓN ARTÍSTICA
“Un mural no es una amenaza”, dijo el presidente
El presidente Gustavo Petro reaccionó públicamente al episodio durante un acto en la Media Torta de Bogotá.
“No me gusta que molesten a la familia de Uribe, puede vivir tranquila, pero un mural pintado por la juventud no es una amenaza”, afirmó el mandatario.
Petro defendió la libertad de expresión y aseguró que borrar expresiones artísticas corresponde a actitudes autoritarias. Sus declaraciones aumentaron aún más la tensión política en plena recta final de la campaña presidencial.
PALOMA VALENCIA Y EL CENTRO DEMOCRÁTICO RECHAZARON LOS HECHOS
“Se cruzó un límite”, afirmó la candidata presidencial
La candidata presidencial Paloma Valencia visitó posteriormente a Uribe en Llanogrande y rechazó lo ocurrido.
Valencia aseguró que involucrar las viviendas y familias de los adversarios políticos en medio de la confrontación electoral representa un límite inaceptable dentro del debate democrático.
Desde el Centro Democrático también denunciaron supuestos actos de hostigamiento y responsabilizaron al Pacto Histórico de promover polarización política durante la campaña presidencial.
EL DEBATE SE TRASLADÓ A TODO EL PAÍS
Memoria histórica, arte y polarización política
El episodio provocó un amplio debate nacional sobre los límites de la protesta, la memoria de las víctimas y la tensión política en Colombia.
Mientras sectores cercanos al Gobierno defendieron el mural como una expresión artística y de memoria histórica, dirigentes de oposición calificaron el acto como intimidación política contra el expresidente.
La controversia ocurre en medio de una campaña presidencial altamente polarizada, donde los discursos sobre seguridad, derechos humanos y memoria del conflicto armado se han convertido en temas centrales del debate público.










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